Realizador Integral

Impulsados por la experiencia de realización cinematográfica documental que venimos desarrollando los que integramos RDI, surge la necesidad de llevar al papel las características de esta práctica, con el fin de iniciar un debate productivo que enriquezca desde la teoría la acción diaria de documentar la realidad.

Los que formamos RDI nos consideramos Realizadores Integrales porque no concebimos la producción cinematográfica como un proceso separado de la realización del film. Lo consideramos un acto único.

El proceso material de producción nos define como sujetos, determina nuestra mirada, establece como recortamos esa realidad a retratar y nos da elementos concretos, tangibles, para desarrollar el proceso creativo.

Es por eso que no podemos hablar de formas de producción preestablecidas. Con cada film establecemos un esquema de producción acorde a las necesidades de la obra, garantizando su factibilidad con la mayor libertad artística.
Para ello establecemos prioridades, el proceso realizativo ante todo necesita de un elemento indispensable, según nuestro punto de vista, el tiempo.

Podemos abordar la producción de nuestras obras de esta manera porque concebimos al film como un producto social y no como una mercancía que busca alta rentabilidad en el mercado.

Nos arriesgamos, invertimos no sólo nuestro capital financiero y el equipamiento técnico con el que contamos, sino también todo nuestro capital humano. La prioridad es para nosotros el valor que el documental tiene para la sociedad por sobre los réditos económicos que éste pueda brindarnos.

Para sostener esta lógica productiva es necesario evitar los contratos con las casas productoras, porque imponen otras prioridades y sostienen una concepción de la producción distinta.
En este sentido nos vemos obligados a planificar y producir nuestras obras, al mismo tiempo que desarrollamos distintos roles en áreas técnicas del film.

Conocemos las herramientas con las que filmamos y post-producimos, por esto elegimos la tecnología que utilizamos. No nos sentimos obligados a trabajar con vanguardias tecnológicas, si éstas no contribuyen positivamente al desarrollo del proyecto. Porque entendemos que las nuevas tecnologías en video digital, deben servir para desarrollar la multiplicación de miradas y estéticas, y no para establecer una nueva carrera tecnológica que condicione desde los costos, las realizaciones documentales presentes y futuras.

Debemos capacitarnos permanentemente (muchas veces como autodidactas) y enriquecer nuestra formación para potenciar el sentido crítico, pero la adquisición de conocimiento se vincula directamente a la aplicación que ésta pueda tener en la realización documental.

¿Cómo conformamos nuestros grupos de trabajo? Sería más correcto hacer el planteo al revés: la obra nace cuando un grupo reducido de personas, nos integramos a un proyecto desde la afinidad artística y humana, unidos por la necesidad de contar una historia.

En la figura de Realizador Integral, entendemos, se fusiona la labor del investigador riguroso que explora a través de un método para poner a prueba su tesis, con la sensibilidad del artista capaz de transmitir las verdades que se descubren ante su cámara, de una manera crítica y emotiva para llegar espectador.